El castillo de Windsor es uno de los más conocidos por los numerosos fantasmas que al parecer ocupan sus múltiples estancias.
Ya en"Las alegres comadres de Windsor" Shakespeare hizo mención a tales apariciones y más concretamente a una de las mas conocidas; la figura de Herne el Cazador que al verse desposeído de la confianza de su señor, el rey Ricardo II, se colgó en uno de los olmos que rodeaban el castillo. Desde entonces vaga sin rumbo por el castillo.
Carlos I o Jorge III son algunos de los otros espíritus que según cuenta la leyenda popular pueden sentirse por la mansión.